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26/07/2018 - 13:47 General

La tutela de adultos con discapacidad tiene como causa principal la ausencia de familiares. La Fundación Padre Miguel García Blanco recoge en su memoria de actividad 2017 su labor ante esta situación. 

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La esperanza de vida de las personas con discapacidad ha crecido y, actualmente, muchos llegan a la senectud, de manera que hay un amplio número de casos en los que los padres fallecen, y estas personas pierden a los familiares que se hacían cargo de ellas. La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, viendo como este tipo de situaciones se venían dando con mayor incidencia en sus centros de atención a la discapacidad, a la salud mental y en centros de mayores, puso al servicio de estas personas la Fundación Tutelar Padre Miguel García Blanco (FTPMGB).

La directora de la Fundación, Rosario Fijo, explica que la mayor parte de las tutelas y pretutelas que ejerce la fundación actualmente se produce por la ausencia del familiar o los familiares que se preocupaban del bienestar de estas personas, en gran medida por el fallecimiento de los padres, pues hoy las personas con discapacidad son más longevas. Pero esas ausencias también pueden venir determinadas por la enfermedad de los tutores o porque, de manera voluntaria, la familia decide depositar esa tutela en instituciones como la Orden Hospitalaria.

En 2017 fueron 81 los cargos tutelares y pretutelas los que ejerció la FTPMGB. “Todos nuestros tutelados son personas que han pasado o residen en nuestros centros y que nos llegan derivados bien porque la trabajadora social del centro detecta que nuestra intervención se hace necesaria porque estas personas se han quedado sin familia o están siendo víctimas del abuso de sus tutores o de la soledad; bien porque nos requieren los propios tutores de estas personas”, explica la directora.

Se trata de situaciones de vulnerabilidad para las que esta fundación tutelar trata de dar respuestas, realizando seguimientos personalizados, acompañando en la toma de decisiones del desarrollo vital de sus tutelados y velando por el cuidado de sus intereses patrimoniales, en caso de que los haya. “Nuestro objetivo es promover la igualdad de oportunidades de las personas tuteladas respecto al resto de la sociedad acompañando cualquiera de nuestras acciones con mucho cariño y hospitalidad, porque somos la familia que tienen y, como tal, ejercemos nuestra labor con la responsabilidad y el amor que requiere”, relata Rosario Fijo.

Según indica su memoria de actividad de 2017, el 96% de las personas tuteladas por la Fundación se concentran en los centros atención a la discapacidad y a la salud mental de San Juan de Dios en Andalucía. 

La mayor parte de los tutelados son personas con discapacidad intelectual –un 72%-. Un 26% son personas con problemas de salud mental y un 2% son mayores con demencia senil que se encuentran en unidades de psicogeriatría de la Orden.

Para todos y cada uno de ellos tiene la Fundación actividades y programas de participación que contribuyen a su integración social y a propiciar que desarrollen sus proyectos de vida. Para ello disponen, por ejemplo, del Centro Especial de Empleo La Paz, que es una lavandería industrial ubicada en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) donde se facilita el empleo a personas con discapacidad que han sido alumnos o usuarios de la Ciudad San Juan de Dios.

Por otra parte, en los centros donde residen, se llevan a cabo un gran número de talleres que van desde la cocina al teatro, pasando por tertulias, informática, lectura dirigida o taller de cine. Asimismo, las actividades relacionadas con el ocio y el tiempo libre abarcan desde excursiones a la playa, a centros temáticos, fiestas en el centro o clases de música entre otros.

“Todo el mundo necesita de alguien que se preocupe por ellos. Todos necesitamos a alguien en quien confiar. Desde la FTPMGB nos ocupamos de ser esa familia para nuestros tutelados, con total transparencia y con todo el amor y la ilusión de los que somos capaces”, concluye Rosario Fijo.