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15/11/2017 - 07:19 General

Roma, 13.11.2017

Prot. N. PG075/2017

SOLEMNIDAD DEL PATROCINIO DE SANTA MARÍA VIRGEN SOBRE LA ORDEN HOSPITALARIA

Mis queridos Hermanos, Colaboradores y miembros de la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios.

El tercer sábado del mes de noviembre, el próximo día 18, celebraremos la solemnidad del Patrocinio de Santa María Vírgen sobre la Orden Hospitalaria, Patrona de nuestra Familia Hospitalaria de San Juan de Dios. Con tal motivo deseo felicitaros e invitaros a prepararla y celebrarla con gozo y devoción.

De diversos modos y con distintos nombres, la presencia de la Santísima Vírgen María, Reina de la Hospitalidad, ha estado siempre muy presente en nuestra Orden, comenzando por la experiencia mariana de nuestro Fundador, San Juan de Dios, al que no le faltó nunca la protección de la siempre entera, como él la llamaba.

Deseo invitaros a seguir mirando e invocando a Nuestra Madre para que ilumine y proteja a nuestra Familia y a todas las personas y sus familias que cada día son asistidas en nuestras Obras Apostólicas en todo el mundo. Quisiera detenerme brevemente en dos aspectos, que me parecen especialmente importantes para nosotros en el momento actual.

En la escena de la Visitación a Isabel y después saludarse, la Vírgen María proclama la oración del Magnificat. Es una expresión bellísima de acción de gracias a Dios porque se ha fijado en Ella para ser la Madre de Su Hijo y en la que manifiesta su inmenso gozo: “se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava”(Lc 1,46-48). Alegría y acción de gracias por ser llamada y elegida por el Señor para ser protagonista principal de su proyecto salvador.

La Iglesia y el Papa Francisco en concreto, nos hacen una llamada permanente a los religiosos a vivir la alegría de nuestra vocación. La alegría que nace del encuentro con Cristo en una vida de oración personal y comunitaria, en la escucha diaria de la Palabra, en el encuentro fraterno con los hermanos y en el abrazo de la carne de Cristo en los pobres. Somos llamados a ser profetas de la alegría, de una alegría auténtica. Porque un seguimiento triste de Cristo, es un triste seguimiento. (Cf. Papa Francisco al Capítulo General de las Discípulas del Divino Maestro).

María acompaña nuestra vida y nuestra consagración al Señor, nuestra vocación de hospitalidad. También nosotros, como María, somos llamados a vivirla con alegría. No se trata solo de un sentimiento que depende de nuestro estado de ánimo. Es la consecuencia de una vida plena, llena de sentido, que no evita las cruces de cada día, que se renueva diariamente en el encuentro con el Señor y que siente permanentemente la necesidad de agradecer a Dios, el regalo de haberle hecho protagonista de su plan de salvación. La hospitalidad solo puede vivirse plenamente desde la alegría y el agradecimiento, en medio de las dificultades si, pero con plena esperanza en quien nos ha llamado. Más que nunca necesitamos ser testigos y profetas de la hospitalidad a través de la alegría, entregando y disponiendo nuestra vida cada día al servicio del proyecto de Dios, mediante la hospitalidad. Una llamada válida también para todos los laicos que se sienten agraciados por el don de la hospitalidad. ¡María, Nuestra Señora del Patrocinio, es nuestro modelo de alegría y gozo vocacional!.

La segunda breve reflexión tiene que ver con el momento que vivimos de preparación de los próximos Capítulos Provinciales que se celebrarán en 2018. En ellos queremos discernir sobre el futuro de la hospitalidad en cada una de las Provincias. Aquí también nos fijamos en Nuestra Madre e invocamos su protección. En el relato de la Anunciación Ella ofreció al Señor su disponibilidad y su apertura al plan de Dios: “Aquí  está  la  esclava  del  Señor,(Lc1,38).   hágase  en mí según tu voluntad" . (Lc 1,38)

Esta es la actitud y la disposición que se nos pide a todos: superar la resignación y el autorreferencialismo para abrirnos a la voluntad del Señor, para discernir aquello que el Espíritu nos pide a cada uno de nosotros, a cada una de las Provincias y a toda la Orden, para ser fieles al carisma y a la misión que se nos ha confiado. Tengamos esta disposición en la celebración de los Capítulos Provinciales y también durante la fase de preparación.

No son tiempos fáciles, pero desde la alegría de nuestra vocación y siguiendo el ejemplo de la Vírgen María, podremos dar la respuesta adecuada que se nos pide. Como Nuestra Madre, rompamos las ataduras que nos paralizan y seamos testigos y profetas de la libertad, puesta al servicio del proyecto y del Reino de Dios, andando los nuevos caminos que Él nos indique, aunque eso nos suponga cambios importantes en nuestra vida. Eso fue lo que le sucedió a aquella joven de Nazareth que aceptó aquella llamada, aquel desafío. ¡Como Ella y bajo su protección, seamos audaces!.

Deseo para todos, en mi nombre y en el de toda la Curia General, una feliz celebración de la solemnidad de Nuestra Señora del Patrocinio y le pido que bendiga a nuestra querida Orden y a todos los que formamos la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios.

Un abrazo fraterno

Hno. Jesús Etayo

Superior General